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Primer comentario (Enseñanza semanal de Jabad Lubavitch, www.jabad.org.ar) Evaluación y conveniencia Aquí encontramos lo especial y único de la prueba de la Akeidá, que es una Preferible morir que vivir Abraham no especula, se entrega Likutei Sijot, tomo 20, pag 73 Segundo comentario - El temor a Hashem es su tesoro ¿Se puede confiar en una persona que actua de manera correcta pero que no tiene temor a Hashem? ¿La buena conducta puede frenar la tentacion? Si prestamos atencion, veremos que Abimelej argumento dos cosas ante Hashem pero el le reconocio solo una: la inocencia, pero no la limpieza de sus manos. Abimelej no toco a Sara simplemente porque Hashem se lo impidio, no por Irat Shamaim. el, al despertar conmovido de dicho sueño le pregunto a Abraham: ¿que fue lo que te hizo proceder asi? Entonces Abraham le contesto: "Solamente porque no hay temor de D"s en este lugar. Las palabras sobran, el buen nivel cultural, los buenos modales cuando no estan acompañados de temor a D"s no me garantizan que no me van a asesinar para llevarse a mi esposa". Surge un planteo: las leyes que rigen un pais ¿no tienen fuerza como para El Gran Erudito Malbim explica: si vemos a un gran filosofo, con buenos modales que su conducta es merced a su logica, de todos modos no podemos confiar sobre esa persona o sobre ese pueblo. Pues en el momento que se encienda en el, el fuego de la codicia sobre una mujer casada o la fortuna de su amigo, sin que nadie lo vea, entonces su mente puede predisponerse a matar o a cometer adulterio y hacer todo mal. Solamente hay una fuerza que se encuentra en el alma del individuo. Ella es una cualidad: el temor a D"s. Esta es la beraja que le dio Ribi Iojanan a sus alumnos: "Que tengan temor de D"s como le temen a la gente". Sus alumnos le preguntaron: ¿Nada mas? A lo que el respondio: ¡Ojala! sepan que cuando uno va a cometer un pecado teme que lo vea la gente y no teme que lo vea D"s. En el cumplimiento con Hashem necesitamos el temor y el amor. El primero para no pecar y el segundo para obrar. ¿Que valor tiene ante los ojos de D"s nuestro temor hacia el? Todos los reyes en sus tesoros suelen guardar cosas muy valiosas que el comun de la gente no tiene. D"s es el dueño del mundo, ¿que puede tener guardado en su tesoro? Sobre esto dice el versiculo en Ieshaia 23: "El temor de D"s es su tesoro" Hashem guarda en su tesoro gente que lo teme; pues de esa clase hay pocos. Decia el Rey David: El principio de la sabiduria es el Irat Hashem. Aunque veamos mucha gente sabia que no teme a D"s, debemos saber que no siempre la sabiduria conduce a lo bueno. Somos testigos del gran nivel cultural de la Alemania nazi... ¿para que emplearon sus conocimientos? Solo para matar. Ahora podemos comprender un poco mejor por que la sabiduria verdadera esta ligada al temor de Hashem, pues ella junto al Irat Shamaim, traera el bien a la humanidad. Rab Moshe M Hoffer Tercer comentario - ¡Bienvenido a Sdom! El avión se acercaba a Sdom. Desde el aire se veía la más bella de las Bajando del avión, saqué mi pasaporte del bolsillo y dentro del gentío intenté buscar la fila adecuada para pasar el control de migraciones. El letrero luminoso declaraba a los recién llegados: "Bienvenido a Sdom - Immigration Service". Más abajo, los carteles dirigían a los viajeros a las cabinas donde serían atendidos. Las cabinas 1 a 4 estaban reservadas para residentes de Sdom en posesión de su "green card" que los identificaba como tales. Desde la 5 a la 8, estaban destinadas para los visitantes V.I.P. que ostentaban tarjetas de crédito "de oro" o dinero en efectivo suficiente para garantizar que su estadía no significaría un cargo al tesoro nacional que era por cierto muy preciso y no contemplaba la posibilidad de desperdiciar dinero en extranjeros inútiles a la economía local. Dado que yo venía como representante de una empresa multinacional e invitado especialmente por la gobernación local, me ubiqué en esa fila. Las filas 9 a 12 estaban marcadas para "indocumentados, colectores de limosnas desautorizados y desocupados en búsqueda de trabajo". Desde mi lugar intenté ver hacia dónde se orientaban a las personas que habían cruzado las cabinas. Todos los que desfilaban por las primeras ocho filas, seguían hacia las limusinas que los esperaban afuera con choferes de guantes blancos. Los demás, los llevaban a gritos hacia una sala que lucía la inscripción "Sala de instrucción cívica". Al lado, había otra sala en la que decía: "reincidentes". Primero pensé que se trataba de los que no habían aprobado la materia en la escuela. Sin ¡Bienvenido a Sdom! La sola mención del nombre "Sdom" le hace pasar un escalofrío por la ¿Qué hicieron tan terrible? La gente de Sdom no nació en un vacío histórico. Previamente, la generación del diluvio había sido penada por ladrona y violenta. No respetaban la propiedad y las pertenencias del prójimo. "El que dice lo tuyo es mío, y lo mío es mío, es un malvado" (Pirkéi Avot 5:13). Le siguió la generación de la construcción de la Torre de Bavel y a la posterior dispersión. No respetaron la individualidad moral del ser humano y fue su gesta rebelarse colectivamente en contra de D"s. "El que dice lo tuyo es mío, y lo mío es tuyo, es un ignorante". Luego de la dispersión le tocó a los habitantes de Sdom el lugar más fértil y económicamente privilegiado de toda la tierra. A escasos 52 años desde su fundación, no sentían que fuese su rol compartir esta ventaja con toda la humanidad. En fin, nunca podría una ciudad sola, resolver el problema de la desocupación y miseria de todo el planeta. Decidieron pues, imponer leyes de inmigración estrictas para evitar el constante flujo de personas desafortunadas que llegaban a la ciudad para probar su suerte allí. Ahora bien. La ambición es una condición humana no poco frecuente. ¿Es, Sin embargo, mientras esto es una cuestión particular de cada uno, aun con La mezquindad hacia terceros no solo era legal, sino ¡obligación cívica! Al describir la naturaleza de Sdom, los exegetas Onkelos y Rash"í explican ¿Existe alguna relación entre ambas impertinencias, o simplemente fue Probablemente exista una relación íntima entre ambos males: tanto la Los habitantes de Sdom no podían creer lo que estaba por ocurrir: cuando Al otro extremo del espectro moral estaba Avraham el prototipo de: "El Daniel Oppenheimer Cuarto comentario - Ya Desde Aquel Momento...... De la lectura de esta semana, podemos ver el comienzo de la lucha de En realidad los motivos ya se vieron en la sección de la semana anterior, "En aquel día hizo D-s un pacto con Abram diciendo: A tu simiente he dado esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Eufrates; Al Quineo, al Quineceo, al Cadmoneo; Y los Hititas y los Prizitas y los Refaitas; Al Emoreo Al Canaaneo y los Guirgashitas y los Yevusitas" (Génesis 15.18-21) Y dos capítulos más adelante achicó considerablemente los límites de la ¿Qué pasó? ¿Por qué lo redujo? ¿Por qué el cambio en tan poco tiempo? Entre los versículos sucedió algo importante que cambió la historia: Nació Por lo tanto, se cumple la promesa de D-s de manera integra, sólo que se Sólo la parte de Israel, al oeste, heredará Isjak, y cuando D-s le ordena a Abraham sobre la circuncisión (precepto que posibilitó el nacimiento de Isjak y es el mérito por el cual heredará Israel) le dice "a tu simiente después de ti, la tierra de tus peregrinaciones, toda la tierra de Canaan," mientras que en la primer promesa solo le dice, "A tu simiente he dado esta tierra,". Los dos fueron herederos, pero solo Isjak, fue el heredero espiritual, por eso lo considera simiente después de ti -no Ishmael que sólo lo considera tú simiente-. Es decir D-s cumplió su promesa, sólo que Abraham provocó la división al Pero volviendo a lo nuestro, tenemos el problema de Medio Oriente, que ya Una de estas acciones, dice el versículo en Génesis 21.9: "Y vio Sara al hijo de Hagar la egipcia quien le dio un hijo a Abraham Mesajek" (se burla). La palabra "Mesajek" tiene muchas explicaciones en el Midrash (ejemplo, Es decir, Ishmael creyó con todo su corazón que le correspondía a él ser el heredero de todo, incluso de las bendiciones espirituales, y por eso procuró matar o pervertir a Isjak. Cuenta el Midrash, "Le dijo Ishmael a Isjak, vayamos a ver nuestro campo y Vemos que desde el comienzo hubo engaño e intento de asesinato, y eran los medios legítimos para decidir la cuestión. Según el Midrash, desde ese día se convirtió Israel en una tierra en litigio hasta hoy día. Nuestros sabios "vieron" todo el futuro en esta sección y supieron que los Hay muchos lugares donde los sabios dijeron ésto, como ser el Zohar (hace "Y los hijos de Ishmael, en el futuro, intentarán llegar junto a otros pueblos (o con el apoyo) a Jerusalem y se juntarán todos los pueblos, y harán paz entre ellos para destruir a Israel y será un momento de sufrimiento para Israel, pero no serán destruidos pues de allí saldrá la salvación" (Zohar - Rab M. Kordobero) La increíble visión de los sabios se demuestra en su capacidad de escribir Nadie se olvida como Irán e Irak lucharon entre sí y probaron todo tipo de Otra de las cosas increíbles que los sabios "vieron" fue la posición que La ideología sionista, que buscó un lugar físico para los judíos como gran Nuestros sabios, que tenían la capacidad de ver espiritualmente, supieron 1.. Ataques sangrientos y violentos. El hecho que sabían de antemano nos da una seguridad que ellos entendían Iosef Meta. Nota: El nombre de Abram, es cambiado por D-s y pasa a ser Abraham. Ver Génesis 17.5. |
viernes, noviembre 06, 2009
jueves, octubre 15, 2009
Chocolate en Auschwitz
Bajo las órdenes de Renée, los Reichmann empezaron por enviar alimentos al gueto de Varsovia. Más adelante, tras obtener listas de judíos deportados a diversos campos de concentración gracias a una de las llamadas secretarias de la muerte (mujeres gentiles que se ocupaban, voluntariamente o no, de confeccionar las listas de deportados), Renée Reichmann decidió ampliar su radio de acción. Con el apoyo económico que solicitó a los judíos más pudientes de Tánger y a familiares norteamericanos, y con la ayuda activa de sus hijos, se embarcó en un proyecto que alcanzó dimensiones descomunales. A ritmo de cadena de montaje, empaquetó diariamente cientos de paquetes con alimentos. Según su hijo Albert, en 1943 sólo la familia Reichmann envió a judíos desconocidos de europa 4.000 paquetes cada dos semanas, cifra que llegaría a duplicarse posteriormente.
De este modo llegaron a cubrir al menos en parte las tareas de las que en justicia debería haberse ocupado la Cruz Roja Internacional, con sede en Suiza. Aunque los Reichmann solicitaron el apoyo de la institución, los empleados de la CRI se negaron a cooperar. Irónicamente, criticaron que los productos, presumiblemente españoles, que enviaban los Reichmann no cumplían con su elevado estándar sanitario: algunas de las latas de sardinas y olivas estaban manchadas o tenían algún defecto. Además, los judíos prisioneros no entraban oficialmente bajo la calificación de "prisioneros de guerra" y, por tanto, no caían bajo la jurisdicción de la CRI (a diferencia de la Cruz Roja Española, que, curiosamente, les concedió este estatus dos años antes de que lo hiciera la CRI y se avino, además, a cubrir los gastos de envío de los paquetes):

Pueden leer completa la historia de los Reichmann en el interesante ensayo que la investigadora Trudi Alexy ha dedicado a explorar las complejas relaciones históricas entre el judaísmo y España.
Sin lugar a dudas, la obcecada inicativa de Renée Reichmann merece admiración y respeto. No obstante, parece inevitable preguntarse si estos paquetes llegaron jamás a su destino. La decisión de entregar o no los envíos a los prisioneros estaba en manos de los comandantes respectivos de cada campo. Existen testimonios de reclusos que alegan no haber visto nunca ni un solo de los paquetes que les habían enviado sus familias, o que los habían recibidos vacíos. En tiempos de guerra, las latas de alimentos constituyen una divisa de gran valor en el estraperlo. ¿Por qué iban los SS a entregar tan valiosa mercancía a unos prisioneros que de todos modos estaban destinados a ser gaseados? Es verdad que los Reichmann conservan en su poder cientos de recibos firmados por los reclusos destinatarios, pero ¿no podrían haber sido obligados a firmar? Se sabe que los SS tenían interés en hacer creer al mundo que los judíos eran bien tratados. Especialmente Auschwitz, el principal destino de los envíos de Renée Reichmann junto con Theresienstadt, era conocido tanto por la corrupción de sus guardianes como por denegar sistemáticamente la entrega de paquetes a judíos y prisioneros soviéticos.
Estremece la posibilidad de que una iniciativa tan loable tal vez sólo haya contribuido a enriquecer a los guardianes de campo y a incrementar aún más la frustración de sus legítimos destinatarios. Un día, mientras Renée Reichman preparaba como siempre sus paquetes en Tánger, se le acercó un joven sefardita y le preguntó: "¿Para qué hacemos esto? ¿Realmente piensa que los alemanes permitirán comer a los judíos?" Su respuesta fue: "Si sólo uno de todos estos judíos llega a comer chocolate, me doy por satisfecha". Ojalá haya sido así.
Peres agradece a Zapatero que haya impedido los juicios en España contra militares israelíes
El presidente del Gobierno visita el Museo del Holocausto y tiene previsto reunirse con Abbas y Netanyahu
M. GONZÁLEZ / J. M. MUÑOZ - Jerusalén - 15/10/2009
El presidente de Israel, Simon Peres, no se ha andado por las ramas. En una declaración sin preguntas, que se presumió protocolaria, tras recibir en su residencia al presidente del Gobierno español, Jose Luis Rodríguez Zapatero, Peres ha agradecido este mediodía la reforma legal impulsada por el Gobierno español para impedir que la Audiencia Nacional pueda juzgar los presuntos crímenes cometidos por el Ejército israelí.
La noticia en otros webs
"Gracias por las posiciones adoptadas en las últimas semanas, para que no se llevara a los tribunales a líderes israelíes civiles y militares que no han hecho sino defender las vidas de su pueblo", ha afirmado Peres en presencia de Zapatero. Estas palabras contradicen la versión oficial del Gobierno español según la cual la reforma del Código Penal restringe el alcance de la jurisdicción universal que sólo tenía por objeto hacerla más eficaz.
Además, Peres ha denunciado también el debate en la comisión de Derechos Humanos de la Naciones Unidas (ONU) sobre un informe que condena los ataques de Israel sobre Gaza en enero pasado. "No hay ninguna guerra en la que Israel no haya investigado por sí mismo cualquier acusación o error. No podemos dejar que una mayoría hostil en la ONU se convierta en juez de nuestro país", ha declarado Peres.
En su breve declaración, Zapatero ha eludido estas espinosas cuestiones y se ha centrado en las medidas tomadas por el Gobierno para combatir el antisemitismo y su voluntad de impulsar el proceso de paz de Oriente Próximo en la estela marcada por el presidente de Estados Unidos, Barack Obama.
Paso por el Museo del Holocausto
Zapatero ha aterrizado poco antes de las diez de la mañana en el aeropuerto de Tel Aviv (Israel) procedente de Damasco y con escala en Chipre (dado que no hay vuelo directo entre ambos países) en la segunda y más complicada escala de su gira por Oriente Próximo.
El presidente ha empezado su visita oficial en Jerusalén en el Museo del Holocausto, una etapa obligada para cualquier Jefe de Estado o de Gobierno en Israel. Zapatero ha sido recibido por Guideon Saar, ministro de Educación, y Meir Lau, que fue gran rabino de Israel y superviviente del Holocausto.
En una visita rápida, que no ha durado más de 45 minutos, el presidente del Gobierno ha estado en el Museo del Holocausto, que recibió el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia de 2007, aunque el acto más significativo ha tenido lugar en la Cripta del Recuerdo.
En este gran salón oscuro, donde están escritos en el suelo los nombres de las víctimas de los campos de concentración, Zapatero, con la quipá judía, ha escuchado la canciónCamino a Cesarea, escrita por una niña ejecutada en 1944. El mandatario español ha avivado la llama del recuerdo y ha colocado una corona de flores para después guardar un minuto de silencio. A la salida del museo, el presidente ha dicho de manera telegráfica: "Seis millones. Barbarie. Dolor. Memoria. Paz. Paz, con mi afecto al pueblo judío, con amistad al pueblo de Israel". Acto seguido, ha firmado en el libro del museo.
Primera visita oficial
La siguiente etapa de su visita es dirigirse a los territorios ocupados y entrevistarse con el líder palestino Mahmud Abbas. El último y más importante acto será la entrevista con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, con quien Zapatero no se había reunido todavía desde su retorno al poder en marzo de 2009.
Se trata de la primera visita oficial de Zapatero a Israel, aunque en enero de este año hizo un viaje relámpago con Angela Merkel, Nicolas Sarkozy, Silvio Berlusconi y Gordon Brown, tras la cumbre de Sharm el Sheij (Egipto) que siguió a la guerra en Gaza.
España es el segundo país donante de la Unión Europea (UE) a Palestina. El presidente del Gobierno visitará además la Escuela de educación musical de la Fundación Barenboim-Said, uno de los proyectos financiados con estos fondos de ayuda.
Tras su paso por Siria y la escala de hoy en Israel, la gira terminará mañana con una breve parada en Jordania donde se entrevistará con el rey Abdalá II y visitará a los soldados desplegados bajo mandato de la ONU.
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| Bereshit |
| Resumen de la parashá |
La Torá comienza declarando que en el principio Hashem creó el cielo y la tierra de la nada. Sin embargo, el mundo era un vacio, sin forma ni orden. durante los primeros seis días D-s creó y ubicó cada cosa en el universo en su posición adecuada de funcionamiento. El orden de esta tarea divina fue el siguiente: Adam y Javá tuvieron dos hijos: Caín, que se convirtió en agricultor, y Hevel, que fue un pastor. Ambos llevaron ofrendas de su producción a Hashem. Hevel era sincero y llevaba lo mejor de su rebaño. Por otro lado, Cain no lo era y llevaba lo peor de su producción. Hashem aceptó la ofrenda de Hevel e hizo descender un fuego del cielo, que lo asó. pero no ocurrió lo mismo con la de Cain, quien se sintió avergonzado y se encolerizo. Mientras estaban en el campo, Caín mató a Hével. Cuando Hashem le preguntó donde estaba su hermano, Cain respondió: "Soy acaso el gurdián de mi hermano?" D-s lo castigó, entonces, severamente, maldiciéndolo y forzándolo a deambular continuamente sobre la faz de la Tierra. Adam y Javá tuvieron un tercer hijo, Shet, y otros más. Como cada generación se reproducía, a su vez, el número de seres humanos creció considerablemente. Hubo diez generaciones desde ADam hasta Nóaj, incluyendo dos tzadikim: Janoj y Metushelaj. Sin embargo, la mayoría se inclinó hacia el mal y practicó la inmoralidad y la violencia. Hashem comenzó a reconsiderar Su acto de poblar el mundo con la raza humana. Noaj, empero, encontró gracia en Sus ojos. (Extraído del libro "Lilmod ULelamed" de Edit. Yehuda) |
domingo, agosto 17, 2008
ANGELES Y BURROS...
por Berl Schtudin
Y dijo Elazar HaCohen... esta es la ley de la Tora que Hashem ordenó a
Moshe (Bamidvar 31,21)
Dijo Resh Lakish: toda persona que se enoja, si es sabio, la sabiduría
se aleja de él, si es profeta, la profecía se aleja de él. Sobre la
sabiduría aprendemos de Moshe Rabenu, que se enojó con los jefes del
ejército que trajeron “el botín” de la guerra que no les estaba
permitido traer, que lo debían quemar, y después está escrito “y dijo
Elazar HaCohen... esta es la ley de la Tora que Hashem ordenó a Moshe”,
demostrando que Moshe perdió la sabiduría, por lo que Elazar HaCohen
tuvo que hablar en su nombre... (Pesajim 66b)
Impresionante habrá sido el escenario, dice el rab hagaon Iehuda Leib
Jasman ztz”l, en su libro “Or Iohel”, tratemos de imaginar lo que
ocurrió en ese momento en el campamento de Israel. Seiscientos mil
iehudim están parados frente a Moshe Rabenu, esperando escuchar de su
boca las leyes que escuchó del Bore Olam, y Moshe Rabenu también está
allí parado, pero en silencio... Y sale en su lugar Elazar y dice: “esta
es la ley de la Tora que Hashem ordenó a Moshe”, y todos los ojos se
clavan en Moshe Rabenu con un gran signo de pregunta: aquí está la
persona que escuchó y aprendió las leyes, ¿por qué Elazar tiene que
hablar y ocupar su lugar?!!!
¿Y cuál es la verdadera causa? – Toda persona que se enoja, si es sabia,
la sabiduría se aleja de él. Es como si Moshe hubiera desaparecido, ya
no está entre nosotros, su sabiduría se evaporó y no tiene como
enseñarnos la ley. Y todo porque su enojo estuvo fuera de lugar, porque
se enojó más de lo debido, y eso no puede aceptarse en el conductor del
pueblo...
Y esto es lo que se llama la “naturaleza espiritual” del pecado. Que la
sabiduría se aleje del que se enoja no es debido a una ciencia oculta,
no es algo místico, sino algo totalmente natural en lo espiritual. Y
esta naturaleza es tan profunda y exacta, hasta el punto que si el enojo
sobrepasa en una medida muy pequeña al requerido para la ocasión, el
saber se esfuma. Y hasta para el mismo Moshe, el Maestro del pueblo de
Israel, que se enojó sólo para cuidar el honor del Bore Olam, sabiendo
que el reproche era obligatorio para salvar al pueblo del pecado,
tampoco Moshe se salva de las consecuencias del enojo...
Probablemente encontramos que Moshe Rabenu reaccionó o se enojó tres
veces, y las tres veces, “olvidó” la ley que tenía que enseñar,
entonces, entendemos que aparte de estas tres veces, jamás reaccionó o
se enojó con los integrantes del pueblo ni en lo más mínimo. También,
las veces que se enojó, nadie se percató de su enojo, solamente se dio
cuenta de ello Hakadosh Baruj Hu, y a pesar de esto, desapareció
momentáneamente su sabiduría. Y si así fue para Moshe Rabenu, el
“Servidor” de Hashem, que dirá una persona (del montón), cualquiera de
nosotros, que cuando nos enojamos hay que rezar que nadie esté muy
cerca..., nosotros, que nos enojamos de verdad, que saltamos como “leche
hervida” no para defender el Honor del Bore Olam ni tampoco por las
palabras de la Tora, sino solamente para defender “nuestro honor”, y
siempre por cosas sin valor ni importancia. Y no hablamos de casos
aislados con personas “especiales”, sino de todos nosotros y todos los
días...
Hay otra situación en la que también la Tora se olvida, lo alenu, sin la
necesidad de recurrir al enojo, o sea, sin que el hecho de que la
persona se enoje sea la causa del olvido: la dedicación. Si no nos
ocupamos de la Tora, si no estudiamos con todas nuestras fuerzas, no
pretendamos recordar nada, y así dijeron Jazal: “la Tora no se mantiene
sino en los que se matan por ella”. Entonces, ¿cómo puede adquirir la
Tora el que además de tener la falencia de estudiar sin esforzarse, sin
dedicarse, tampoco sabe dominar sus instintos y se enoja por cualquier
cosa, tanto grande como pequeña? Es evidente que si en una persona que
se enoja la sabiduría desaparece, en ésta que además tampoco se
esfuerza, todos sus juicios estarán absolutamente fuera de contexto...
Aparte de intentar dar un vuelco de ciento ochenta grados a nuestro
accionar, o sea, dejar de enojarnos y dedicarnos a la Tora como
corresponde, mientras tanto, sólo podemos alabar y agradecer al Bore
Olam por su infinita misericordia, ya que lo poco que todavía queda de
Tora en nuestras manos, se debe exclusivamente a que Hashem nos juzga
con extrema bondad y no nos castiga con la esperanza de que reaccionemos
a tiempo...
En el libro “Haser Caas Milibeja”, (algo así como “Sacar el enojo de
nuestro corazón”), en el capítulo dedicado al trabajo sobre nuestras
cualidades encontramos varios ejemplos de como nuestros jajamim se
esforzaban por alejarse del enojo.
Escribió el más grande de los alumnos del Arizal, el rab Jaim Vital:
Nuestro maestro z”l era extremadamente meticuloso en su conducta, jamás
se enojaba... Creo que del enojo se cuidaba más que de cualquier otra
cosa, inclusive cuando el enojo servía para algo positivo.Cuando mis
alumnos no captaban lo que yo les enseñaba de la forma que suponía
correcta, solía enojarme... Estaba seguro que mi enojo era justificado,
y por el bien de mis alumnos. Pero mi maestro z”l, se ocupó de
advertirme sobre mi equivocación, y reprocharme de una forma muy
especial, agregando también un justificativo al reproche: “todos los
pecados que cometemos dañan a un miembro del cuerpo, pero el enojo ataca
el alma, y la hace no apta”.
Alejate del enojo
Sobre rabi Iosef Karo, el escritor del Shuljan Aruj, es sabido que un
ángel del cielo llamado “Maguid” se le revelaba permanentemente le
descubría secretos del Cielo y de la Tora, y lo aconsejaba en cuanto al
comportamiento para servir mejor al Bore Olam. Parte de los consejos y
de los secretos fueron escritos en el libro “Maguid Meisharim”. Veamos
algunos de los consejos del ángel:
Ya te dije que necesario es conducirse con humildad y no enojarse por
nada que ocurra en el mundo. Esto lo aprendemos de Moshe Rabenu, Maestro
de todos los profetas, que en cada oportunidad que se enojó los
resultados fueron negativos, siempre el enojo llevó a la equivocación.
Por eso, no hay que enojarse por nada del mundo. Ni siquiera por cosas
que tengan que ver con lo Celestial, nunca el enojo traerá consecuencias
positivas.
Intentá por todos los medios de alejarte del enojo... aunque la gente
diga o haga cosas por las que habría que enojarse... todo el esfuerzo
que inviertas en evitar el enojo, aumentará la calidad de tu
conocimiento, tendrás más alumnos que serán más exitosos...
Tendrás la costumbre de conducirte con todos con tranquilidad, y de no
enojarte nunca, ni siquiera por el honor del Bore Olam...
Controlando el enojo
Otro de nuestros grandes rabanim que nunca se enojaban, el rab hagaon
Israel Lifkin Misalant ztz”, el padre de “Tnuat Hamusar”. Se sabía que
era muy meticuloso en el servicio al Creador, pero sólo consigo mismo,
no con sus semejantes. Trabajaba permanentemente sobre sí para evitar
reaccionar ante cualquier discusión o agresión exterior, y solía decir:
la mayoría de los pecados entre una persona y sus compañeros se generan
por la meticulosidad que ponemos en juzgar sus actos y pensar que somos
los jueces aptos para dictar sentencia... Sus allegados nunca lo vieron
enojado, era conocido por su gran sensibilidad, dueño de una
tranquilidad envidiable. Había logrado arrancar de su corazón cualquier
rastro de esa cualidad no buena...
Cuando alguien le hacía alguna cosa mala, no solamente diremos que
dejaba pasar lo que le hicieron y perdonaba “de corazón” sino que además
corría en ese mismo momento a “devolver” con algo bueno, a hacerle un
bien al que le había hecho un mal...
¿Cuál era su pensamiento? Que estaba cumpliendo un precepto que nos fue
ordenado: “y te conducirás por Sus Caminos”, estamos obligados a
“imitar” las cualidades de Hakadosh Baruj Hu. Y vemos, siempre vemos,
que Hashem Itbaraj, en el momento en que lo hacemos enojar, no sólo que
“se da vuelta”, hace como que no vio nada, sino que en ese mismo
instante nos da vida, y satisface todas nuestras necesidades, todos
nuestros pedidos.
A veces ocurrían cosas en la congregación en las que se veía obligado a
“mostrarse” enojado. Y todos veían que rabi Israel estaba muy enojado,
sea para corregir falsos conceptos que rumoreaba la gente o en ciertas
ocasiones para reprochar a otras personas. Pero ese enojo no era
verdadero, y hasta hay algunos que sintieron o vieron, que en ese
momento de enojo, daba vuelta su cara hacia alguna pared y decía:
“enojado en la cara pero no en el corazón”. Pero una vez, sí se enojo de
verdad. Fue en el año 5609, año en que hubo una epidemia de “cólera” en
la ciudad de Vilna, y rabi Israel puso manos a la obra para salvar a
varios miles de iehudim que adquirieron la enfermedad. En semejante
situación, presionado por los problemas y la preocupación de salvar
vidas, sumergido en esa tremenda responsabilidad, rabi Israel se enojó y
durante toda la vida recordó lo sucedido y se arrepintió...
Cuando comenzó la epidemia, rabi Israel entregó todo su tiempo a la
santa misión de salvar vidas. Hasta alquiló un hospital especial, con
capacidad para mil quinientos pacientes, y gracias a que estaba a la
vista la dedicación de rabi Israel, ninguno de los médicos aceptó
recibir salario por trabajar en el hospital, no importaba si atendían a
un rico o a un pobre, todos eran atendidos de la misma forma. También
setenta estudiantes del Colel se habían sumado en esa obra humanitaria.
Rabi Israel ordenó que no se utilizarían “no iehudim” para realizar las
cosas que estaban prohibidas hacer en Shabat. Estaban en un estado de
“peligro de vida”, los mismos iehudim podían realizar por sí mismos
todos los trabajos prohibidos de hacer en Shabat, cuando eran necesarios
para salvar a un iehudi del peligro de la enfermedad, como establece el
Shuljan Aruj, Oraj Jaim, cap. 328.
Un viernes por la noche, se enfermó el nieto de uno de los hombres más
honrados de Vilna, llamado rabi Iosef. Rabi Israel, al recibirlo, ordenó
a sus estudiantes a realizar todas las acciones necesarias para
salvarlo, cortar leña, encender fuego, etc., hasta que lo sacaron de
peligro.
Pasaron unos días, y se acercó rabi Iosef a agradecer a rabi Israel y a
su equipo el haber salvado a su nieto. Rabi Israel le dijo: ¿para qué
venís a agradecerme?, fue la voluntad de Hakadosh Baruj Hu que tu nieto
siga con vida.. Rabi Iosef prosiguió: con permiso del rab, no soy quien
para decirlo, pero estoy obligado a decirle que sus estudiantes que son
los “mejores”, que son el “esplendor” de nuestra ciudad están profanando
el Shabat más de lo necesario...
No pudo contenerse, al escuchar que insultaban a sus estudiantes, que
sacrificaban sus vidas para salvar miles de iehudim, y le gritó y le
dijo entre otras cosas: ¿me querés enseñar que está permitido y qué está
prohibido? Yo les aseguré a los muchachos y les garanticé a sus padres
que ninguno de ellos se contagiará la enfermedad por el mérito de salvar
las vidas de otros, que todos ellos volverían a sus casas sanos y
salvos, ¿podés hacer algo así?
Inmediatamente rabi Iosef le pidió perdón. Ese único enojo lo recordó
toda la vida, no gratis dijeron los jajamim: si los primeros fueron
ángeles, nosotros somos burros...
Lekaj Tov.
Berl Schutudiner z”l
schtudin@zahav.net.il
sábado, mayo 24, 2008
Mentiras
por Pilar Rahola
Ha muerto Irene Sendler, la mujer que salvó a 2.500 niños del gueto de Varsovia. Durante años no se supo de su existencia porque el comunismo nunca habló de ella. Fueron unos estadounidenses quienes descubrieron la hazaña de esta mujer que sacaba a niños del gueto, los escondía bajo nombres católicos y guardaba sus identidades en botes de conserva, bajo un manzano. Condenada a muerte por los nazis, fue rescatada por la resistencia cuando iba camino del patíbulo. En la prisión de Pawiak, encontró una estampa con la leyenda "Jesús, en vos confío". La conservó hasta el día en que se la regaló a Juan Pablo II. Descanse en paz esta mujer, justa entre los justos. Dicen los que dicen conocer el conflicto árabe-israelí que el Estado de Israel nació gracias al holocausto. En parte, pues, a esa Europa con mala conciencia de la que Irene Sendler fue una de sus pocas honras. Esta afirmación, repetida hasta convertirla en un axioma del discurso antiisraelí, es, sin embargo, una de las muchas mentiras que adornan la historia del conflicto. Contrariamente, ni Gran Bretaña - que acuñó el término judenfrei,libre de judíos, cuando creó el reino de Transjordania- ni nadie en Europa tuvo en cuenta el holocausto, y los puertos de todo el mundo se mantuvieron cerrados a la llegada de los supervivientes del exterminio. Sólo cabe recordar la tragedia del Patria, con 1.700 judíos, que se hundió en Haifa sin que los británicos permitieran su amarre. O el buque Struma, que fue relanzado a mar abierto y naufragó en el mar Negro, donde se ahogaron centenares de judíos. O la tragedia del Exodus...Si la creación del Estado de Israel llegó finalmente a la ONU, hace 60 años, fue por el encono de los judíos que, desde hacía siglos, soñaban con esas tierras, origen de toda su memoria. Pero fue, también, por la lucha suicida que protagonizaron hasta conseguir el reconocimiento. A partir de ese momento nació el Estado de Israel, que no tuvo ni un día de respiro y que ha logrado sobrevivir contra todo pronóstico. No sólo ha sobrevivido. También ha conseguido cuajar una democracia en una tierra convulsa y avanzar en ciencia y medicina. Sin embargo, su creación también es el inicio de un edificio de mentiras que ha construido la distorsión más flagrante de la historia moderna. Y en ese edificio se basan la mayoría de los tópicos que criminalizan a Israel. Sobre Israel no se analiza, se miente, hasta el punto de que muchos de los solidarios con Palestina crean una historia paralela que nunca existió. Por ejemplo, que "Palestina siempre fue árabe". Nunca existió ningún Estado árabe en Palestina, considerada por los árabes parte de Siria. Desde el año 1300 a. C. existió un reino hebreo. O que "los judíos robaron las tierras a los árabes". Mentira. En 1947 los judíos tenían 463.000 acres: 45.000 comprados a los británicos, 30.000 a las iglesias y 387.500 a los terratenientes árabes, la mayoría residentes en Damasco. Y así hasta el infinito. El concepto de pueblo palestino tiene 50 años: nace en los campos de refugiados jordanos y fue usado por estos países para mantener una situación de guerra. El resultado actual es la derivada de la injerencia árabe, la corrupción de sus dirigentes, la inculcación del fanatismo, primero panarabista y ahora islámico, y la negativa musulmana a tener de vecino un país democrático. Si 60 años después aún no hay paz, lo fácil es culpar a Israel, y sin embargo ningún otro país está más harto de la guerra. No así sus vecinos, que continúan financiando el terrorismo, alimentando el odio antijudío y negando toda opción de paz. La nakba palestina, pues, no nació hace 60 años de la mano de los judíos. Nació el día que los árabes decidieron usar a los árabes de Tierra Santa para destruir un joven Estado. Y nunca más dejaron de usarlos. Podemos levantar banderas de odio a Israel, como hacen tantos izquierdistas. Pero la verdad sigue siendo tozuda. Israel es el único Estado del mundo amenazado de destrucción. El único que tiene que pedir perdón por existir. Y el único que puede desaparecer. Sesenta años después, los descendientes de la shoah aún no viven en paz. Y ahora, como entonces, continúan llevando el estigma de la culpa. Nada nuevo, pues, bajo el sol bíblico.
Pilar Rahola : La Vanguardia. Barcelona.
viernes, mayo 23, 2008
Articulo enviado por Frank Paya de Provo UT , US. a la redaccion del grupo Toratenu_sp en GruposYahoo.com.ar. Basado en una conferencia de Rav Isaac A. Sacca
de EduPlanet Rectorate (daniEl I. Ginerman) - Sunday, 14 de May de 2006, 21:36
QUE ES SER JUDIO
Articulo enviado por Frank Paya de Provo UT , US. a la redaccion del grupo Toratenu_sp en GruposYahoo.com.ar. Basado en una conferencia de Rav Isaac A. Sacca
¿Quién puede tener el derecho de llamarse a sí mismo judío?¿Qué condiciones y requisitos hay que cumplir, qué estudios hay que tener?Esta pregunta surge porque ser judío es un problema de coyuntura. Se juntan muchas definiciones. Cada uno tiene otra definición para lo que es ser judío. ¿Cómo definiríamos nosotros objetivamente qué es ser judío?Ser judío: ¿Depende del sentimiento, depende de mi formación, de mi nacimiento, de la religión?¿Cómo podemos definir cuál es el verdadero concepto y la verdadera definición de ser judío?¿La que dice nuestro corazón?¿La que dicen nuestras costumbres, nuestras familias, los clubes?¿Dónde tendríamos que buscar para conocer bien una definición exacta y precisa sobre quién es judío?Vamos a hacer un viaje por la historia, para poder así descubrir el verdadero concepto del judaísmo. Ocurrió con muchas naciones que se han unido y formado por iniciativa propia. Los antropólogos, historiadores, conocen como se fueron formando los pueblos. Al establecerse y convivir juntos en un mismo lugar, en una misma región, entonces la gente se empieza a conocer. Se empiezan a casar entre ellos. Empiezan a convivir, a tratar de imponer reglas entre ellos para la convivencia. Y así se generaron las naciones, los pueblos, los países y las organizaciones.¿Cómo surge el pueblo judío?¿En qué tierra fue que nos conocimos y dijimos "vamos a formar una organización y un pueblo", para ordenarnos, tener un sistema legal?¿Existió eso en el pueblo judío?No, nunca existió algo así en nuestro pueblo.La creación y formación del pueblo judío fue atípica. Fue una excepción a todas las naciones del mundo. No fue como el resto de los países que se formaron en virtud de haber vivido conjuntamente en un mismo territorio y tener una misma lengua.¿Cuándo nos constituimos históricamente como pueblo?Hay una intervención "divina" en la historia. El pueblo organizado, con normas, con un sistema, aparece precisamente recién cuando D´s entrega la Torá al pueblo judío. La Torá nos convirtió a nosotros en un pueblo. "Ustedes son judíos a partir de ahora". El pueblo de Israel surgió a partir de un grupo de esclavos que salían de Egipto, descendientes de Iaacov, una familia que se transformó en pueblo. D's les reveló entonces unas normas y unas leyes para seguir ellos y sus hijos y sus nietos por todas las generaciones.No nos unió ni una tierra, ni un idioma, ni un objetivo en común. Nos constituimos en pueblo en la mitad del desierto, donde no había ningún objetivo por seguir. Éramos esclavos, ninguna nación surge en esta situación, las naciones surgen cuando se establecen en el lugar; entonces, lo que nos convierte en pueblo ¿qué es?Esas normas divinas que D´s imparte al pueblo judío.Dice el versículo en la Torá "Haiom hazé, nihié taleam Hashem E-lokeja". "Hoy te convertiste en pueblo para D´s". Ahí nace el pueblo judío por primera vez. Con esas normas legales, espirituales. Esas normas divinas.El mensaje moral que D´s le ha otorgado al pueblo judío lo compromete a convertirse en una nación lumbrera y una luz para el resto de las naciones. Esa es la misión y el secreto del pueblo judío¿Cómo podríamos definir qué es el judaísmo después de esta investigación histórica que hemos hecho? El judaísmo actual como se presenta hoy, está compuesto por muchos valores. La religión es una, la tradición de los padres es otra. El club en el que nosotros participamos, los cantos que tenemos, la comunidad, el idioma, el acento se fueron adhiriendo a lo largo de la historia. Cada uno puso su granito de arena para darle al judaísmo el concepto del cual es hoy.Cuando uno incorpora nuevos conceptos y le pone el título de judío puede ser que con el tiempo, también se transformen en parte del pueblo judío, pero no son originales sino extraños y falsos. Es como si uno tuviese un cuadro de Picasso, uno auténtico, original y certificado. Y de repente en su casa, con su pincel, empieza a dibujar sobre el cuadro de Picasso otro dibujo, le hace unos bigotes, barba, otro cuadrito, un redondel, líneas, ¿Todo lo que haga sobre el cuadro de Picasso va a ser también parte integral de su obra?No. Está "sobre" el Picasso. Está impregnado, adherido. Incluso ya no se puede sacar. No se puede separar. Pero el Picasso es únicamente lo que él dibujó y no lo que la otra persona le dibujó en él. ¿Cómo era el cuadro verdadero? Tendríamos que imaginarlo o buscar una patente para quitar toda esa pintura que ha colocado y agregado en ese lugar. Sólo así podremos encontrar la imagen verdadera del cuadro de Picasso.Cuando nos sinceramos con nosotros mismos para analizar qué es el judaísmo, tenemos que quitar del cuadro todo lo agregado, todo lo anexo, y vamos a encontrar que el judaísmo en realidad es lo que D´s le reveló a Moisés y nos reveló hace mucho tiempo a nosotros. Todo lo demás no es más que un anexo. No es lo esencial del judaísmo. LegalidadDijimos que el judaísmo es justamente estas normas divinas que D´s le reveló al pueblo. Entonces, el que no tiene ninguna relación con esas normas divinas, ninguna identificación con ellas ¿deja de ser judío por ello? No, no deja de ser judío por ello.¿De qué depende ser judío? Nacer de un vientre judío. Es un asunto hereditario.Si es un asunto hereditario, entonces ¿Cómo puede convertirse una persona que no es judía al judaísmo? Esto se podría entender de la siguiente manera: como si fuera que alguien tiene un título de ingeniero y no solamente estudió para ello, sino que después de tener el título, lo empezó a ejercer, lo practica, trabaja de acuerdo a lo que él es y vive de acuerdo a lo que él estudió. Luego aparece otro ingeniero, que tiene el título, pero es taxista, empresario o profesor, pero no se dedica a lo que él estudió, a lo que es él. Si el judaísmo es lo que dijimos y uno es judío, va a tratar de usar ese título y ponerlo en práctica; lo que estudió, lo que es. Hay otros judíos que siguen siendo judíos y no practican nada y eso no le quita su calidad y nivel de llamarse judío; como aquél ingeniero por no practicar la ingeniería, no pierde su carácter de ingeniero, sino que sigue siéndolo toda la vida. Y el día que quiere retornar a la ingeniería, ¿qué va a tener que hacer? ¿De vuelta toda la carrera? No, pero va a tener que hacer un pequeño curso, un aprendizaje. Le va a costar al principio hasta que se sienta familiarizado.Todo judío que nació de una madre judía, tiene ese título de nacimiento. Es como un poder místico que se encuentra en potencia y latente dentro de nuestro ser. La misión nuestra es descubrirlo y que no quede latente, sino ponerlo en práctica.El hombre que no es judío, se podría comparar a aquél que no estudió ingeniería y no tiene título de ingeniero; pero sin embargo es un autodidacta. Hay casos en los que uno no tiene el título pero sabe más que uno que posee el título. Entonces ¿qué es lo que tiene que hacer? ¿Puede ejercer la ingeniería un hombre que sabe de ingeniería y no tiene título? No. Está penado por la ley, por más que sepa más que el otro ingeniero que no practica la ingeniería hace 20 años. Tiene más sentimiento judío que aquél judío que abandonó sus tradiciones hace 20 años y no las practica. "Yo sí practico, sí me siento judío. No nací de madre judía pero siento, conozco, estudio, analizo". ¿Qué tiene que hacer? Tiene que conseguir un título de verdad. Todo ese conocimiento, ese sentimiento tiene que pasar por un examen protocolar y legal para que le firmen el certificado, el diploma, y entonces sí, va a poder ejercer ahora la medicina. Lo mismo ocurre con aquél tipo de judío que es judío de sentimiento pero cuando empieza a indagar legalmente, no lo es. Lo que tiene que hacer, es ponerse al día con la legalidad como corresponde con la ley para para poder ejercer el judaísmo. Esa ley se encuentra en la Torá, tal como nos ha sido revelada por D's.Dicen nuestros sabios, que el proceso de la conversión, es como un proceso de recambio de la esencia del alma de cada persona. Debe estar preparado para poder enfrentarse con el judaísmo. No es solamente un derecho sino también una responsabilidad. Cuando un hombre empieza a comportarse como judío y legalmente no lo es, llega un momento que va a explotar, que no va a poder soportar porque es difícil ser judío. Es una responsabilidad muy grande. Hace falta la ayuda de D´s para poder soportar lo que es ser judío. Soportar los insultos, las persecuciones, los desprecios cuando caminamos por la calle. ¿De dónde sale esa fortaleza? Llega un momento que uno se siente judío. "Me crié en el shule, voy a un club, yo soy judío" Pero es necesario pasar por el proceso legal que se llama "Gerut", es el que me da esa fuerza espiritual para poder seguir siendo judío aún en los peores momentos.Basado en: Conferencia del Rab Isaac A. Sacca
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Re: QUE ES SER JUDIO
de Jose Zuccoli - Wednesday, 17 de May de 2006, 11:48
Despues de leer este artículo quisiera debatir con todos lo jaberim de ieshiva sobre el contenido del articulo y confrontar posturas.Hace un tiempo aqui en españa dieron un documental de unos descendientes antiguos de judios que habitaron mallorca (una isla de españa muy cercana a cataluña). creo que se llamaban los suabes. indicaban la historia, como se llego a eso, daban entrevistas con distintas personas sobre si se sentian judios o no, mucha gente decia que ellos se sentian cercanos a la cultura judia pero que se sentian de religion profundamente cristiana. Otros estaban en camino de incorporarse al judaismo, y entre estos habia personas que habian obtenido el certificado que les garantizaba como judios. Parecia que habian llegado al final de un camino.En nuestro foro tambien he visto jaberim que segun han indicado, han obtenido su certificado de judaismo que les habilita a ser llamados judios; asi tambien las palabras de miembros de nuestra comunidad, cuyas palabras nos mueven a profundizar en el deseo de ser mas observantes con las mitzvot, sobre todo lashon ha-ra.Mi intencion no es reprochar, ni generar dudas o rencores en absoluto, solo una pregunta que me he hecho muchas veces leyendo las parasha, leyendo las mitzvot, al intentar cumplirlas, al intentar acercarme a ha-shem: ¿debemos decir a los cuatro vientos SOY JUDIO?, antes aun de analizar nuestras actitudes, nuestras acciones, nuestras palabras. Tal vez debieramos mirar un poco mas los buenos ejemplos que nos dan nuestros rabinos con sus palabras y sus obras, profundizando dia a dia en el conocimiento de la torah, en sus leyes, en sus escritos (sobre todo en lashon ha-ra y santificacion del nombre del altísimo y su nuestro projimo) y ver en ellos una aproximacion a la esencia de ser judio, solo así (pienso yo), llegando a cumplir o intentando hacerlo, buscando en nosotros mismos, podremos llamarnos judios, podremos ser judios.Hace poco he leido un caso de un hombre en israel que retorno, hizo teshuvá. Estaba en su casa de noche con la luz apagada, mirando hacia una parada de autobus, donde habia unas personas esperandolo, de pronto se acerca un rabino mirando al piso al suelo, porque habia un publicidad de una mujer en actitud provocativa. El hombre que miraba pensaba para sí: Seguro que si estuviera el rabino solo se comeria a la chica de como la miraría. Pero llego un autobus, subio toda la gente..... menos el rabino que seguia con la mirada en el piso. La persona pensó que si ese rabino podia contener y controlar sus emociones él tambien queria ser uno de ellos. Hace poco leí que el judaismo es el control de nuestro corazón por nuestra cabeza es poner lo que es correcto (y lo sabemos) sobre lo que sentimos que tenemos que decir o hacer, aun sabiendo que esta mal. Creo que solo alguien se puede llamar completamente judio si siente, vive y sigue a la torah y a las mitzvot, cualquier otra cosa seria como un hombre en coma, o con una lobotomia (pienso yo), un ser sin direccion ni orden (sefer) (aunque potencialmente pueda volver, retornar y cumplir las mitzvot pues su alma judia le llamaría a eso). Eso pienso yo no es ser judio. shalom jaberim y espero sus contestaciones
domingo, noviembre 27, 2005
La Negación del Holocausto - La judeofobia actual
La Naturaleza de la Judeofobia
"La Naturaleza de la Judeofobia" explora las raíces del odio antijudío y su desarrollo hasta la era actual, analizando la imagen del judío en diferentes períodos, a través de mitos, ensayos y obras literarias. Las clases enfocan las principales expresiones de la judeofobia, y el modo en que se justificó en diversas épocas. Finalmente, se exponen hipótesis varias acerca de las causas del fenómeno.
Junto al antisionismo, la otra manifestación de la judeofobia contemporánea es la Negación del Holocausto (NH). Ambos son un intento por reescribir la historia reciente, y por ello se presentan juntos. Porque, si no se justifica el Estado judío (como arguye el antisionismo) debe de ser porque el sufrimiento judío es una maliciosa fantasía (como plantea la NH).
En Mi patria, Palestina; el sionismo, enemigo del pueblo (publicado en Alemania en 1975) Ahmed Hussein sostiene que el promotor de la judeofobia es el sionismo, interesado en que los judíos huyan hacia Israel. Así se reitera el ardid de poner a la víctima como victimario. "La mejor propaganda para el Estado de Israel es el judío muerto", explica sin rodeos Hussein y agrega: "después de estudiar profundamente el tema, y basado en eruditos, he llegado a la conclusión de que durante la Segunda Guerra Mundial ni un solo judío fue muerto por ser judío... Sólo la mentira de los seis millones posibilitó la presión sionista para establecer el Estado de Israel y su financiamiento con capital alemán".
Una variante aun más cruel del mismo argumento, es que los sionistas se asociaron con los nazis para exterminar judíos. La expuso Lenni Brenner, muy difundido en la URSS, y llegó al escándalo en Londres en 1987 cuando el Royal Court Theatre decidió no presentar la obra Perdition de Jim Allen, que sostenía esa calumnia. Era en palabras del autor "el ataque más letal contra el sionismo escrito jamás".
Un rastreo de los comienzos de la NH nos lleva al Holocausto mismo, durante el cual por lo menos dos cabecillas nazis, Martin Bormann y Heinrich Himmler, prohibieron toda mención pública de la "Solución Final". Pero por entonces el objetivo de la NH se limitaba a preservar la inconsciencia judía acerca de la dimensión del ataque, a fin de asesinarlos sin resistencia.
Después de la guerra, fueron trotskistas y anarquistas franceses quienes curiosamente iniciaron la NH al descalificar la evidencia del genocidio como "propaganda stalinista". Su primer libro fue Desenmascarando el mito del Holocausto de Paul Rassinier (1964).
En 1979 la NH se organizó en un prolífico Instituto para la Revisin Histórica (IHR) en Torrance, California, que mantiene convenciones anuales y publica el trimestral Journal of Historic Review, enviado sin cargo a doce mil historiadores norteamericanos. Su mentor, Willis Carto, de vieja militancia nazi, fundó el Liberty Lobby (la propaganda judeofóbica más grande de los EE.UU.). El IHR es pseudoacadémico; aunque convoca a profesores, todos ellos carecen de títulos en historia (Rassinier estudió geografía, Butz ingeniería electrónica, Faurisson literatura, etc.).
Desde 1991 uno de ellos, Bradley Smith, coloca avisos en los diarios de las universidades americanas en nombre del CODOH (Comité para el Debate Abierto sobre el Holocausto). Lograron reclutar a un tal David Cole de padres judíos, y a un comentador militar británico, el neonazi David Irving, cuyo best-seller La Guerra de Hitler (1977) esgrimía que Hitler nunca supo que los judíos eran asesinados en Europa.
La NH nos plantea un serio dilema: perdemos al refutar sus argumentos (ya que de este modo los legitimamos como "opinión para abrir el debate acerca del Holocausto"), pero también perdemos si no les contestamos ("los judíos carecen de argumentos"). Los métodos para confrontar el fenómeno merecerían una clase especial que, nuevamente, escapa al marco de nuestro curso. Pero debo mencionar los cuatro niveles de la NH, en orden de la sofisticación de sus argumentos: 1) el Holocausto nunca ocurrió; 2) las cifras fueron abultadas; 3) no hubo ningún plan sistemático de exterminio; 4) en cada guerra hay Holocaustos, y los judíos cacarean sólo el suyo como si fueran los monopolizadores del dolor.
La NH es un fraude peligroso, porque al blanquear los crímenes del nazismo hace posible su reedición, y disemina el odio bajo la excusa de "libertad de expresión" mientras transgrede doblemente la ley: por apología del delito y por incitación a la violencia.
La NH ha expandido la mitología judeofóbica. A leprosos, adoradores de asnos, deicidas, pueblo testigo, asesinos de nios, bárbaros, virus racial, explotadores, confabuladores internacionales y racistas, se agrega ahora el de "inventores de Holocaustos".
La Judeofobia en América
Desde la misma creación de los Estados americanos, los judíos fueron activos en ellos. Por ello no hizo falta su Emancipación legal como en Europa, en donde, según vimos, la judeofobia moderna fue una reacción (inmediata o tardía) contra la Emancipación. Por ello en las Américas la judeofobia puede entenderse parcialmente como un vicio importado.
Aunque en 1654 hubo en New York (por entonces New Amsterdam) un intento de expulsar a los judíos por parte del gobernador holandés Peter Stuyvesant, en general, antes de la independencia de las colonias de Norteamérica, los judíos no sufrieron agresiones físicas, y otras minorías fueron más atacadas.
Durante la Guerra de Secesión norteamericana desde ambos bandos se acusó a "los judíos" de ayudar al enemigo, y el 17/12/1862, Ulysses Grant (el victorioso general de la Unión y 18vo. presidente americano) ordenó la expulsión de todos los judíos de Tennessee. Esta Orden General Número 11 fue revertida por el presidente Lincoln, después de que ya se había aplicado en varias ciudades.
En la última década del siglo pasado apareció una judeofobia más nítida, no como respuesta a Emancipación sino a una brecha cultural frente a los inmigrantes. Según vimos, en 1881 comenzó en Rusia la era de los pogroms y el éxodo más grande de la historia. En 1890 habían ingresado a los EE.UU. más de un millón y medio de judíos, y para 1920 ya eran tres millones.
Parte de la población veterana receló de los recién llegados. Henry Adams (bisnieto del segundo presidente americano) escribía: "La atmósfera judía me hace sentirme aislado. Los judíos van a controlar completamente las finanzas y el gobierno de este país, o estarán muertos". En su novela Las columnas del César (1890), Ignatius Donnelly cuenta que los judíos toman el poder para vengar sus padecimientos en los cristianos. El corolario de esta animosidad fue el "restrictionismo" o movimiento antiinmigratorio. Uno de sus mentores, Madison Grant, en El paso de la gran raza (1916) endilgó a los judíos el mestizaje de la nación. El movimiento logró en 1924 la limitativa Acta de Inmigracin.
Pero la norma fue otra. Los presidentes y líderes norteamericanos expresaron con frecuencia su gran estima por el pueblo judío. Los padres fundadores de los EE.UU. compartían las raíces de los puritanos ingleses quienes, a partir de su amor por la Biblia, revaloraron de ella su idioma, su tierra y su nación. Cuando la Rusia zarista se negó a emitir visas de visita a judíos americanos y dio maltrato a los pocos que las obtuvieron, el gobierno norteamericano canceló en 1911 un viejo Tratado Ruso-Americano.
Si hubo similitudes entre la judeofobia americana y la europea, la escala siempre fue mucho más pequea. Por ejemplo, "el Affaire Dreyfus" americano tuvo lugar en 1913 en Atlanta, cuando el ingeniero Leo Frank fue acusado de asesinato por la sola evidencia del testimonio del principal sospechoso. La Jeffersonian Magazine exigía la ejecución del "abominable, perverso judío de Nueva York" y su editor creaba la Orden de los Caballeros de Mary Phagan (tal era el nombre de la asesinada) para boicotear todos los negocios judíos de Georgia. Dos aos después de comenzado el juicio, Frank fue arrancado de su celda y linchado. Se trató del primer caso de asesinato judeofóbico en los EE.UU., y el último hasta los recientes episodios de Crown Heights. En estos, norteamericanos de color arremetieron contra judíos al azar (mataron a uno) en "venganza" porque dos nios negros murieron atropellados cuando un conductor jasídico perdió el control de su auto.
El parecido con el escenario europeo es más claro en algunos países de Latinoamérica, en donde la judeofobia es más p. Los fundadores de los Estados latinoamericanos no se educaron en el amor puritano por la Biblia y su pueblo; el ambiente de muchos de ellos fue la Iglesia inquisitorial espaola. El caso argentino fue especialmente oscuro, y a él nos referiremos en particular, teniendo en cuenta que se trata de la comunidad más grande y la que más judeofobia sufrió. En el resto de los países el odio antijudío fue casi siempre marginal, y la historia de cada uno escapa a los marcos de nuestro curso.
En los EE.UU. la estela del caso de Leo Frank se disipó en la unidad nacional que acompaó la Primera Guerra Mundial. La posguerra volvió a destapar la judeofobia, debido al temor de que los valores y estilo de vida tradicionales fueran amenazados por la inmigración masiva, por la creciente población urbana y por el liberalismo religioso. El Ku Klux Klan (grupo racista, reaccionario y judeofóbico) llegó en 1924 a cuatro millones de miembros. Como hemos visto, los Protocolos eran difundidos por Henry Ford. Su campaa se detuvo en 1927 con un pedido público de disculpas.
En 1922 la discriminación en la educación se transformó en un tema de debate nacional cuando la Universidad de Harvard anunció que estaba considerando un sistema de cuotas para estudiantes judíos. Aunque el plan fue eventualmente abandonado, las cuotas se aplicaron por medios velados en muchas instituciones terciarias, a fin de limitar el muy alto número de judíos que asistían a ellas (aun para 1945 Dartmouth Colege admitía abiertamente un sistema de cuotas para estudiantes judíos).
El acceso de judíos también estaba limitado para puestos en bancos, compaías de seguro, empresas públicas, hospitales, grandes estudios jurídicos y planteles académicos universitarios. Esta restricción dio en llamarse la judeofobia "cortés" en los EE.UU., que tuvo en los aos treinta un impulso ideológico, con la noción de que "los judíos dominaban el gobierno de Franklin Roosevelt, causaban la gran depresión económica, y querían arrastrar a los EE.UU. a la Segunda Guerra contra una admirable Alemania que surgía".
El principal vocero fue el sacerdote Charles Coughlin, cuyo programa semanal de radio atraía a millones de personas. Cuando en 1942 se supo del Holocausto, la Iglesia ordenó a Coughlin cesar toda actividad no-religiosa. (Es notable cómo ecos de esa voces se escucharon en los EE.UU. a principios de esta década, como la del líder republicano Pat Buchanan cuando acusaba a "los judíos" de arrastrar al país a una guerra contra Irak). En la década del cuarenta la vanguardia aislacionista fue el Comité por América Primero, que incluyó al héroe de aviación Charles Lindbergh. Aun en 1944 una encuesta pública mostró que un cuarto de los norteamericanos veían en los judíos "una amenaza". Pero a partir de la Segunda Guerra, la judeofobia americana descendió notablemente, excepto entre los negros.
En efecto, a pesar de la activa participación de israelitas en el movimiento civil por los derechos de los negros en los aos cincuenta, el movimiento de Poder Negro generó fricciones en las relaciones con los judíos. Nació una forma americanizada del Islam que atrajo a millares de negros en busca de identidad, precisamente en el período de guerra entre el mundo islámico y el Estado judío.
Uno de sus líderes más extremos, Kwame Ture (ex-Stokely Carmichael) declaró en el setenta "nunca haber admirado a un hombre blanco, pero Hitler fue el más grande de entre todos ellos". Expresiones similares de odio se escuchan hoy por parte de Louis Farrakhan y otros jefes del grupo Nación del Islam. Allí se concentran hoy los peligros de la judeofobia en los EE.UU.
En cuanto a Sudamérica, la evidencia de judíos participando en la lucha independentista es más tenue que en el Norte, y se dio en casos como el de Alejandro Aguado en la Argentina. A este país, los judíos fueron explícitamente invitados por el gobierno. En decreto presidencial del 6/8/1881, se enviaba a un agente que atrajera a la Argentina a quienes huían de los pogroms. Hubo alguna reacción hostil contra esa invitación, incluida la de uno de los máximos próceres argentinos, Domingo F. Sarmiento, en El Diario de 1888.
Pero el verdadero comienzo de la judeofobia es literario, relacionado a la novela La Bolsa (publicada en 1891 en el prestigioso diario La Nación). En una época en que virtualmente no había judíos en la Argentina, el autor Julián Martel los culpa de la crisis financiera y de la clausura de la Bolsa de comercio, en un libro que constituye un mediocre remedo del francés Drumond. En rigor, la judeofobia de La Bolsa tuvo que ver, más que con la novela en sí, con la glorificación que le dedicaron grandes intelectuales argentinos, al punto de que el texto fue por décadas lectura obligatoria en las escuelas.
Las tensiones con el judío real, con el inmigrante, se dieron sobre todo cuando los sectores más conservadores tendían a identificar bajo el común epíteto de "ruso" tanto a los judíos como a los revolucionarios de Rusia. El detonante para esa reacción fue el asesinato del jefe policial de Buenos Aires, Ramón Falcón, quien había reprimido en forma sangrienta la manifestación del Primero de Mayo de 1909. Ese ao Falcón fue muerto por Simón Radowitzky, de diecisiete aos de edad, un judío recién inmigrado y, para el caso, doblemente "ruso".
A pesar de que la comunidad judía (de la que Radowitzky estaba totalmente desvinculado) hizo todo lo posible por distanciarse del hecho, un ataque físico se lanzó contra los judíos indiscriminadamente el 15/5/1910, en plenos preparativos para celebrar el centenario de su revolución independentista argentina.
La judeofobia creciente estalló unos aos después, en 1919, en el marco de la llamada Semana Trágica, que comenzó como represión a una huelga. Ese ao la Liga Patriótica fue fundada por Manuel Carlés, abuelo de quien fuera en las dos últimas décadas cabecilla del Partido Nacionalista Social argentino.
El periodista ídish Pedro Wald fue detenido acusado de tramar un "gobierno maximalista judío en la Argentina". Al salir de la cárcel torturado escribió la novela Koshmar (pesadilla). Así relató los episodios del 9/1/1919: "...salvajes eran las manifestaciones de los nios bien que marchaban al grito de '¡Mueran los judíos!;¡Muerte a los extranjeros y maximalistas!' Refinados, sádicos, torturaban y programaban orgías... Detienen a un judío y luego de los primeros golpes comienza a brotar un chorro de sangre de su boca; acto seguido le ordenan cantar el himno nacional. No lo sabe; lo liquidan en el acto... No se selecciona. Pegan y matan a quien encuentran..."
El 10 de enero fueron asaltados los locales de las organizaciones Avangard y Poalei Tzion y la Asociación Teatral Judía (IFT). Todo fue arrojado a la calle y quemado, mientras la guardia civil azotaba y robaba. La policía montada observaba cómo ardían en la noche muebles, biblioteca y archivos. Entre otros testimonios reveladores, dos son elocuentes, de un judío y un cristiano.
Escribió el primero, José Mendelson: "Jinetes de la policía arrastraban a los viejos judíos desnudos por las calles de Buenos Aires, les tiraban de sus encanecidas barbas, y cuando ya no podían correr al ritmo de sus caballos, su piel se desgarraba raspando contra los adoquines, mientras los sables y látigos de los hombres de a caballo golpeaban sus cuerpos... En el Departamento Central de Policía pegaban espaciosamente. Cincuenta hombres, ante el cansancio de azotar, se alternaban para cada judío... En la comisaría 7ma. los soldados, vigilantes y jueces, encerraron a los judíos en los baos, donde los torturadores tiraban en forma salvaje de sus bocas, mientras la policía argentina y los soldados les orinaban en la boca..."
El segundo testigo presencial fue Juan Carulla: "Oí que estaban incendiando el barrio judío y hacia allí me dirigí. Al llegar a la Facultad de Medicina, me tocó presenciar el primer pogrom en la Argentina. En medio de la calle ardían piras formadas con libros... se luchaba dentro y fuera de los edificios... se acusaba a un comerciante judío de hacer propaganda comunista pero el cruel castigo se hacía extensivo a otros hebrbajo los gritos de '¡Mueran los judíos!' Pasaban a mi vera viejos barbudos y mujeres desgreadas. Nunca olvidaré el rostro pálido y la mirada suplicante de uno de ellos al que arrastraban un par de mozalbetes, así como la de un nio sollozante que se aferraba a la vieja levita negra, ya despedazada, de otro de aquellos pobres diablos". El saldo en vidas de aquella Semana Trágica fue de ochocientos muertos y cuatro mil heridos.
Con el auge del nazismo en Europa, recrudeció la judeofobia de publicaciones y grupos "germanófilos" nacionalistas. Uno de los más difundidos escritores argentinos, Hugo Wast (seudónimo del director de la Biblioteca Nacional, Martínez Zuviría) publicó en 1935 un par de novelas que difunden el mito de la conspiración judía, El Kahal y Oro. Ese ao se creó la DAIA, nacida para defender los derechos judíos. Zuviría llegó a ser ministro de educación del país en 1943.
Las bandas y las publicaciones nacionalistas no cejaron después de la guerra, y para la década del sesenta la más activa banda judeofóbica argentina fue Tacuara, que tenía por mentores a los sacerdotes Alberto Ezcurra y Julio Meinville. En connivencia con el representante de la Liga Arabe Hussei Triki, Tacuara secuestró, torturó y asesinó. A los padres del estudiante asesinado Raúl Alterman enviaron una explicación: "Nadie mata porque sí nomás; a su hijo lo han matado porque era un perro judío comunista... Si no están conformes, que se retiren todos los perros y explotadores judíos a su Judea natal". Este caso, como los otros crímenes de la judeofobia argentina, quedaron impunes, y esta regla incluye a las voladuras en los últimos aos de la Embajada de Israel y del edificio comunitario AMIA.
Con todo, hay que tener en cuenta que la peligrosidad de grupos como Tacuara no deriva de sus acciones violentas ni de su propaganda nazi, sino de la medida en que están cerca del poder. En este caso, amplios sectores del partido mayoritario, el peronista, apoyaban a la agrupación judeofóbica. En rigor, el parámetro para medir el peligro de la judeofobia en un país determinado, no debe ser el tamao de sus organizaciones, sino su cercanía al poder.
Una versión local de los Protocolos aparece en la Argentina cuando en 1971 un profesor de economía de la Universidad de Buenos Aires, Walter Beveraggi Allende, difundió la patraa del Plan Andinia, supuesto complot para desmembrar la Patagonia de la Argentina y crear allí otro Estado judío. Su denuncia fue llevada a la Confederación del Trabajo y a diversos medios periodísticos. Cuatro aos después Beveraggi publicó La inflación argentina, en cuya tapa la Argentina aparecía crucificada con estrellas de David por el estereotipo de un judío. El periodista Jacobo Timerman narró que cuando era interrogado por la dictadura militar de los aos ochenta, se le exigían detalles del Plan Andinia.
Aunque la judeofobia tiende a ser más visible durante gobiernos democráticos (sobre todo en la transición) en esos momentos se halla más alejada de las cúpulas. Durante las dictaduras, por el contrario, se encuentra encaramada en el poder y precisamente por ello a los gobiernos les es más fácil dominarla. Por ejemplo, la judeofobia fue muy activa durante la dictadura militar en la Argentina 1976-1983. De entre los miles de "desaparecidos", los judíos eran la víctima favorita en los centros de tortura. Pero salvo excepciones (como la del general Ramón Camps) no abundaban las expresiones de judeofobia oficial. Entre los periodistas que defendían el régimen, Enrique Llamas de Madariaga difundió por la televisión estatal un programa insidioso (30/10/1980) bajo la consigna de que "Si los persiguieron durante cuatro mil aos, por algo será".
El estudio de cada uno de los otros países excedería las posibilidades de nuestro curso, pero con gusto contestaré las preguntas de estudiantes interesados en la judeofobia de alguna nación específica (recordar:
).
el fenómeno del autoodio judío
La Naturaleza de la Judeofobia
"La Naturaleza de la Judeofobia" explora las raíces del odio antijudío y su desarrollo hasta la era actual, analizando la imagen del judío en diferentes períodos, a través de mitos, ensayos y obras literarias. Las clases enfocan las principales expresiones de la judeofobia, y el modo en que se justificó en diversas épocas. Finalmente, se exponen hipótesis varias acerca de las causas del fenómeno.
El primero de los tres paradigmas de la judeofobia moderna fue el francés, estudiado en la última clase. Ahora pasaremos al racista, que aunque también fue inaugurado en un libro francés, alcanzó su nadir en Alemania. En su Ensayo acerca de la desigualdad de las razas humanas (1853) Joseph De Gobineau sostenía que las diferencias físicas entre las razas humanas conllevan jerarquías intelectuales y morales. Aunque éste era el primer libro en desarrollar la teoría, el racismo como prejuicio, empero, es tan antiguo como la civilización, y aun Platón y Aristóteles arguyeron que los griegos habían nacido para ser libres y los bárbaros eran esclavos naturales.
La tradición antirracista, por su parte, fue una contribución judía que el cristianismo difundió. Su primer ejemplo es provisto en el Talmud, cuando explica el motivo por el que Adán es el único ancestro humano: para que nadie pueda jamás atribuir superioridad a sus antepasados.
Y aunque el prejuicio racial fue omnipresente en la historia europea, en el siglo XVIII se formalizó a partir de los estudios antropológicos. Linné emparejaba el color de piel con tendencias mentales y morales, y para Buffon el hombre blanco era la norma, "el rey de la creación", mientras los negros constituían una raza degenerada. Para Voltaire los negros eran una especie intermedia entre el blanco y el mono. En este contexto dieciochesco, los judíos encajaban como una nación sui generis, pero incluida en la raza blanca.
El siglo XIX complicó las cosas debido a que las luchas nacionales empujaron a los estudiosos a acrecentar el número de supuestas razas y subrazas. El énfasis mayor en Alemania se debe a dos razones: 1) Hasta 1870 sus muchas divisiones políticas internas habían incrementado el fervor nacionalista; y 2) la mayoría de los monarcas europeos eran de ascendencia germánica (recuérdese además que la monarquía dividía a la sociedad medieval en tres estratos: plebe, clero y nobleza, y ésta era considerada la superior, de "sangre azul").
El filósofo Johann Fichte enseñaba que el alemán era la lengua original de Europa (Ursprache) y los alemanes la nación original (Urvolk). Incluso fuera de Alemania hubo algunos partidarios del "Germanismo" o "Teutonismo". Con todo, la visión de Fichte no se quedaba en la superioridad alemana y reflexionaba especialmente acerca de los judíos: "¿Darles derechos civiles? No hay otro modo de hacerlo sino cortarles una noche todas sus cabezas y reemplazarlas por otras cabezas que no contengan un solo pensamiento judío. ¿Cómo podemos defendernos de ellos? No veo alternativa sino conquistar su tierra prometida y despacharlos a todos allí. Si se les otorgan derechos civiles van a pisotear a los otros ciudadanos".
Junto a la antropología y la filososfia, otra disciplina académica estimulaba a los racistas: la lingüística. Ya desde los descubrimientos de William Jones en 1786 y la Ley de Grimm de 1822, se deducía de la afinidad entre el sánscrito, griego y latín, que había un origen común de idiomas indoeuropeos (incluídos celta y gótico, supuestamente el más antiguo de los germánicos). Se tuvo por cierto que las lenguas europeas derivaban del sánscrito, y las naciones que las hablaban pertenecían a la raza aria (que en sánscrito significa "noble").
El contraste de la llamada raza aria fue la "semita", de la que supuestamente derivaban las naciones que habían hablado lenguas semitas en el pasado. Lassen argüía que "los semitas no poseen el equilibrio armonioso entre todos los poderes del intelecto, tan característico de los indogermánicos" y su colega francés Ernest Renan condenaba "la espantosa simplicidad de la mentalidad semita". Todas las creaciones del espíritu humano (con la posible excepción de la religión) fueron atribuídas a los "arios" y por ello los alemanes, los más "puros", debían eludir mezclarse con razas inferiores. Debido a esa pretendida "pureza teutónica", los estudiosos alemanes optaron por la denominación indogermánica.
Durante la primera mitad del siglo pasado se hicieron muchos esfuerzos para racionalizar el odio. Bruno Bauer en Die Judenfrage (1843) denuesta el "espíritu nacional judío" y el compositor Richard Wagner escribe en La judería en la música (1850): "Debemos explicarnos por qué nos repele la naturaleza y personalidad de los judíos... Para compreder nuestra repugnancia instintiva por la esencia primaria del judío, consideremos primero cómo fue posible que el judío deviniera en músico..."
Las justificaciones científicas no provenían sólo desde lo sociológico. Un pionero que había pasado inadvertido fue Karl Grattenauer, quien en 1803 había ofrecido una explicación de vanguardia de por qué los judíos tienen mal olor: hay un fedor judaico producido por cierto amonium pyro-oleosum.
La creencia de que los judíos constituían una raza separada, oriental, se difundió ampliamente durante la segunda mitad del siglo pasado, y en Alemania se tradujo también al mundo de la política. Bajo gobierno de Bismarck, se entendió cínicamente que la judeofobia podía servir de instrumento para completar la unificación de Alemania. Como ironizara en retrospectiva Israel Zangwill (1920): "Si no hubiera judíos, habría que inventarlos para uso de los políticos... son indispensables como antítesis de una panacea; causa garantizada de todos los males". En efecto, a fines de siglo surgen en Alemania partidos políticos abiertamente judeófobos, con tres fundamentos ideológicos, a veces combinados: el económico, el religioso, y el voelkish (nacional-racial). Aunque al principio no tuvieron muchos afiliados, su propaganda seducía a grandes sectores de la población.
Podemos notar una diferencia con el modelo francés. Mientras en Alemania, Austria y Hungría, el uso político de la judeofobia fue una reacción inmediata al otorgamiento de Emancipación a los judíos, Francia, por el contrario, ya había vivido ochenta años de Emancipación cuando fue plagada por formas organizadas de judeofobia.
El primero en organizar el uso de la judeofobia como levadura para un movimiento de masas fue Adolf Stoecker en Berlín. Su Partido de Trabajadores Cristiano-Socialistas (1878) no atrajo votos con una plataforma de ética social cristiana, así que la cambió por una judeofóbica, que inspiró a todo un movimiento estudiantil antijudío a partir del Verein Deutscher Studenten de 1881. Con apoyo conservador, Stoecker fue electo al Reichstag. Para esa época se creaba la mentada Liga de los Antisemitas de Wilhelm Marr, dedicada ésta a temas étnicos más que a soioeconómicos. Y un famoso académico, Heinrich von Treitschke, les otorgó respetabilidad al denominar a todo exceso antijudío "una reacción brutal y natural del sentimiento nacional alemán contra un elemento extranjero". Treitschke acuñó la máxima Die Juden sind unser Unglück! ("-los judíos son nuestra desgracia!") que medio siglo después se transformó en lema de los nazis.
En 1882 se reunió en Dresden el Primer Congreso Antijudío, azuzado por un libelo de sangre en Tisza-Eszlar. Con delegados de Alemania, Austria y Hungría, creó la Alianza Antijudía Universal. Hubo más congresos en Chemnitz 1883, Kassel 1886 y Bochum 1889. Los racistas más pendencieros terminaron por escindirse del partido de Stoecker y en 1886 Otto Boeckel fue elegido al Reichstag como el primer judeófobo per se. A los pocos a¤os fundó el Partido Popular Antisemita, y dieciséis candidatos judeófobos fueron electos al Reichstag en 1893. En 1895, por primera vez en la historia, un partido llegaba al poder con una plataforma judeófoba. Fue el Partido Social Cristiano de Viena, cuyo líder, Karl Lueger, mientras era burgomaestre de la ciudad, recibió la visita de un joven admirador llamado Adolf Hitler.
También a principios de esa década se propuso la doctrina de la judeofobia racial. Para su iniciador, Eugen Dühring "habrá un problema judío aún si cada judío le da la espalda a su religión y se une a una de nuestras principales iglesias... Son precisamente los judíos bautizados los que penetran más profundamente... los judíos deben ser definidos solamente en base de la raza".
En 1899 Houston Chamberlain (yerno de Wagner) elaboró cabalmente la antítesis ario-semita en Los fundamentos del siglo XIX, voluminoso manual de los académicos judeófobos, que explicaba cómo desde la antigüedad "...los arios cometieron el fatal error de proteger a los judíos (bajo el rey persa Ciro) y así permitieron que el germen de la intolerancia semítica esparciera su veneno por la Tierra durante milenios, una maldición contra todo lo que es noble y una vergüenza para el cristianismo". No todos los racistas coincidieron en esto. Por ejemplo, los neopaganos como Alfred Rosenberg y Walter Darré, consideraron el cristianismo como una ense¤anza "típicamente semítica" que socavaba el espíritu "germánico" por medio de una mentalidad de esclavos. Esas diferencias acerca de qué es ario y qué es semita, fue precisamente el problema que nunca resolvieron los racistas.
Su solución fue simple: todo lo bueno era apropiado para "los arios" y lo malo era "semita". Para Chamberlain, por ejemplo, el ideal era el nórdico rubio y dolicocéfalo, entre los que no dudó en incluir nada menos que a Dante Alighieri, e incluso al Rey David y a Jesús. Pero como los gustos de los racistas variaban, algunos resultados de su método fueron tragicómicos. Goethe por ejemplo, era para Chamberlain un "ario perfecto y puro"; para Fritz Lentz, un "híbrido teutónico-asiático"; para Otto Hauser, "un mestizo, puesto que en el Fausto hay centenares de versos lastimosamente malos".
Sin duda aquí radica la paradoja de este racismo: en la vastísima literatura acerca del "veneno judío", y a pesar de la enorme infraestructura montada para combatirlo, no se dio jamás una definición racial del judío. Nunca llegaron más allá de definirlo como alguien cuyos abuelos profesaron la religión judía. Así y todo, algunos fanáticos construyeron sistemas escatológicos muy elaborados en los que la lucha entre la raza aria y la semita era la contrapartida de la lucha final entre Dios y fuerzas diabólicas.
El hecho es que para 1900 la existencia de una raza aria era tenida por la mayoría como una verdad científica, y ya había todo un enorme aparato teórico que denunciaba la "influencia judía" en el arte, las leyes, la medicina, filosofía, literatura, etc. Un ejemplo particularmente escandaloso (aunque menor) fue la obra del campeón mundial de ajedrez Alexander Alekhine, Ajedrez ario contra ajedrez judío en la que se sostiene que los judíos juegan al ajedrez de un modo distinto, hiperdefensivo y oportunista.
La judeofobia racial no dejó salida a los judíos, y algunos encontraron una única reacción posible.
El Auto-Odio Judío
Miles de judíos habían dejado de lado su tradición décadas antes de los escritos racistas. Muchos, nacidos en familias religiosas y educados en ieshivot talmúdicas, abandonaron el judaísmo apenas se pusieron en contacto con la cultura alemana. El hijo de uno de aquellos judíos fue el máximo poeta Heinrich Heine, para quien "el judaísmo no es una religión sino una desgracia" y quien se bautizó ("pero no me convertí", aclaraba). El escritor Moritz Saphir fue aun más lejos: "el judaísmo es una deformidad de nacimiento, corregible por cirurgía bautismal".
Pero cuando la Emancipación se revirtió en Alemania, y los judíos fueron nuevamente confrontados con un odio sistemático que no les permitía en modo alguno liberarse de la carga de su judeidad, apareció un fenómeno muy singular: el auto-odio judío. Ese precisamente fue el título del libro de Theodor Lessing, que en 1930, examinó las biografías de seis judíos que odiaron su ascendencia. Algunos se suicidaron en consecuencia, incluido el conocido psiquiatra y filósofo autríaco Otto Weininger.
Casos de autoodio judío había habido en la antigüedad, como el del sobrino de Filón, Tiberio, que hizo masacrar a los judíos. Y también en la Edad Media hubo casos como Petrus Alfonsi, Nicholas Donin, Pablo Christiani, Avner de Burgos, Guglielmo Moncada y Alessandro Franceschi. Pero todos ellos habían tenido la opción de la apostasía, y aun pudieron unirse al sector más judeofóbico de la Iglesia a fin de perseguir a los judíos.
La novedad de la nueva etapa judeofóbica en Austria y Alemania de este siglo, fue que no dejaba escapatoria alguna, y llevó al auto-odio judío a los mismos abismos que la judeofobia gentil. La Organización de Judíos Nacional-Alemanes fue creada para apoyar "el renacimiento nacional alemán" (nazismo) en el cual esperaban cumplir un rol como judíos (eventualmente recibieron ese rol en Auschwitz).
Uno de los casos que estudió Lessing fue el del periodista vienés Arthur Trebitsch, quien se convirtió al cristianismo, escribió un libro judeófobo, y ofreció sus servicios a los nazis de Austria. Cuando sintió que todo era insuficiente, escribió: "Me fuerzo a no pensarlo, pero no lo logro. Se piensa dentro de mí... está allí todo el tiempo, doloroso, feo, mortal: el conocimiento de mi ascendencia. Tanto como un leproso lleva su repulsiva enfermedad escondida bajo su ropa y sin embargo sabe de ella en cada momento, así cargo yo la vergüenza y la desgracia, la culpa metafísica de ser judío. ¿Qué son todos los sufrimientos e inhibiciones que vienen de afuera en comparación con el infierno que llevo dentro? La judeidad radica en la misma existencia. Es imposible sacudírsela de encima. Del mismo modo en que un perro o un cerdo no pueden evitar ser lo que son, no puedo yo arrancarme de los lazos eternos de la existencia que me mantienen en el eslabón intermedio entre el hombre y el animal: los judíos. Siento como si yo tengo que cargar sobre mis hombros toda la culpa acumulada de esa maldita casta de hombres cuya sangre venenosa me contamina. Siento como si yo, yo solo, tengo que hacer penitencia por cada crimen que esta gente está cometiendo contra la germanidad. Y a los alemanes me gustaría gritarles: Permaneced firmes! No tengáis piedad! Ni siquiera conmigo! Alemanes, vuestros muros deben permanecer herméticos contra la penetración. Para que nunca se infiltre la traición por ningún orificio... Cerrad vuestros corazones y oidos a quienes aun claman desde afuera por ser admitidos. Todo está en juego! Permanezca fuerte y leal, Alemania, la última peque¤a fortaleza del arianismo! Abajo con estos pobres pestilentes! Quemad este nido de avispas! Incluso si junto con los injustos, cien justos son destruidos. ¿Qué importan ellos? ¿Qué importamos nosotros? ¿Qué importo yo? No! No tengan piedad! Se los ruego."
Si consideramos que los postulados judeofóbicos raciales habían penetrado por doquier en Alemania, se entiende el meteorítico crecimiento del nazismo, sobre todo si agregamos la simplicidad de su postura maniquea, que seduce a las masas. De veinte mil afiliados en 1923, el Partido Nazi recibió en 1930 dos millones y medio de votos, elevando a sus representantes en el Reichstag de 12 a 107. Dos a¤os después, ya eran 230. Cuando ascendieron al poder en 1933, el dogma judeófobo era una mitología filtrada en todos los órdenes de la vida, que sirvió para justificar el Holocausto.
El insulto a los judíos servía para enseñar a la juventud alemana el rechazo del pacifismo sentimental. Los maestros lo hacían en clase reprimiendo "debilidades" de otros niños. Siglos de odio acumulado se descargaron contra una población indefensa atrapada en Europa. El judío ya no era el chivo emisario, ni siquiera un miembro de una raza inferior. Era el culpable de todo mal: la derrota alemana en la Gran Guerra (tal acusación era llamada "la teoría de la pu¤alada en la espalda"), la inflación, el crimen, todo. El judío era el destructor inherente, el envenenador de la pureza. Y era incorregible. Sólo restaba una "Solución Final", que el slogan nazi explicitó claramente: Juda Verrecke! (judería, pereced!).
Al comienzo se fingió legalidad, se simuló autodefensa nacional. Luego el programa se aceleró: aislamiento, pauperización, expulsión, exterminio. Pero incluso antes de que el gobierno actuase, las tropas de asalto nazis, la policía y los afiliados del partido tomaron la acción en sus propias manos. Las golpizas, los boycots económicos, y los asesinatos de judíos fueron experiencias cotidianas. Se condenó al ostracismo a los judíos que ejercían como abogados, médicos, maestros, periodistas, académicos y artistas. Los ni¤os judíos eran insultados en las escuelas, por compa¤eros y por maestros, y regresaban a sus casas golpeados, pálidos y temblorosos. Una estrella amarilla debia exhibirse en la ropa, los libros de judíos eran incendiados en público.
Antes de que concluyera 1933, los judíos alemanes eran hombres desesperados, mujeres sollozantes y ni¤os aterrorizados. En septiembre de 1935 las Leyes de Nürenberg cancelaron la ciudadanía de todos los judíos, quienes pasaron a ser "huéspedes". La única salida era la emigración o el suicidio. Se limitó la salida de bienes del país, y para 1938 no podía sacarse ni siquiera un marco. Esta medida enriquecía al gobierno con cada partida, y también hacía del judío un inmigrante aun más indeseable en los países a los que presentaba su solicitud.
La Noche de los Cristales (10/11/1938) fue el horror: ultrajes, asesinatos, saqueos y violaciones. Los judíos corrían presas del pánico mientras hordas de nazis los perseguían. Más de cien judíos fueron asesinados, treinta y cinco mil arrestados (y eventualmente enviados a los campos de muerte), siete mil quinientos negocios saqueados y seiscientas sinagogas incendiadas, mientras los altoparlantes anunciaban: "se requiere de todo judío que decida colgarse, que tenga la amabilidad de colocar en su boca un papel con su nombre, para que sea identificado". El Holocausto había comenzado.
La historia del Holocausto excedería el marco de este curso. En síntesis, una nación entera se trasformó en el brazo ejecutor de la judeofobia más brutal. Y era la nación más civilizada del planeta. Se aplicó la "ideología" nazi, o sea la remoción de los judíos de la sociedad humana, por medio de etiquetarlos como parásitos, como un virus infeccioso que amenazaba al mundo. La mitología judeofóbica llevó así a la pérdida de seis millones de vidas de judíos (un tercio del total) y Adolf Hitler despojaba la judeofobia de todos sus disfraces y desnudaba su esencia. Instintos sádicos descontrolados fueron protegidos por la ley, por el estado, por el silencio del mundo. Tanto la conferencia internacional de Evian (1938) como la de Bermuda (1943) no pudieron proveer a los judíos de un solo sitio en el que refugiarse. Y las puertas de la Tierra de Israel permanecieron selladas por los británicos que devolvían a Europa los barcos cargados de refugiados judíos, o los hundían y así condenaban a miles de judíos fugitivos a ahogarse en el mar.
Millones de judíos que habían rechazado o postergado las propuestas sionistas de emigración, y confiaban que la seguridad del pueblo judío sería defendida por los ideales liberales de Europa, por una legislación justa, y por democrátas por doquier, descubrieron con estupor que incluso sus vecinos y amigos no-judíos no se levantaron a protegerlos, ni incluso a esconderlos. Hubo, sí, miles de "justos entre los gentiles" que expresaron solidaridad con los judíos, algunos incluso arriesgando así sus propias vidas. Pero a pesar de ellos, el panorama global fue de tétrica desilusión para los que creyeron que la judeofobia estaba por superarse.
La opresión de los judíos caía en niveles cada vez peores. Desde legislación discriminatoria hasta exclusión de empleos de los que subsistir, desde actos de violencia contra individuos en las calles hasta campa¤as contra negocios de judíos, desde deportaciones y degradación, hasta el exterminio, y la mayoría de los gentiles cubrieron sus ojos, cerraron sus puertas a los que buscaban refugio y, con demasiada frecuencia, fueron partícipes del asesinato de judíos, arrebatándoles sus pertenencias y delatando sus escondrijos. Aun más que durante las matanzas medievales, los alemanes tuvieron éxito en el genocidio debido a la abrumadora coooperación que recibieron de los ciudadanos de los países ocupados.
Todos los pedidos de los judíos fueron virtualmente desoídos, incluída la solicitud de que se bombardearan los hornos crematorios de Auschwitz, donde un millón y medio de judíos fueron asesinados después de inenarrables sufrimientos. Los ejércitos aliados se negaron a bombardear el campo de muerte, por temor de que sus propios ciudadanos sintieran que habían sido arrastados a una "guerra judía".
Llamar racismo a la "ideología" nazi es otro empe¤o por desjudaizar el Holocausto. Sólo en lo que concernía a los judíos fueron los nazis consistentemente "racistas". Sus principales aliados fueron pueblos latinos y asiáticos, Italia y Japón, y flirtearon con otro pueblo supuestamente "semita", los árabes. Es sabido que cuando el líder de los árabes-palestinos, Hajj Amin Al-Husseini, visitó a Alfred Rosenberg en mayo de 1943, se le prometió que se daría instrucciones a la prensa para que limitara el uso de la voz "anti-semitismo" porque sonaba al oído como si incluyera el mundo árabe, que era mayormente germanófilo. Husseini participó del golpe pronazi en Irak en 1941, y residió en Alemania por el resto de la guerra. Recrutó a los voluntarios musulmanes para el ejército alemán y exhortaba al Reich a extender la "solución final" a Palestina.
El hecho es que el odio nazi se focalizó en los judíos con la virtual exclusión de toda otra "raza" (incluídos los gitanos que, aunque fueron muertos en masa, a diferencia de los judíos, en la visión de los nazis no pasaron de ser marginales).
No fue debido al racismo que los nazis odiaban a los judíos, sino al revés: para ejercer su honda judeofobia utilizaron argumentos racistas. No fue para adquirir poder que los nazis atacaron al "chivo expiatorio" judío, sino al revés, o como Hitler escribiera, ya derrotado, en su diario, en abril de 1945: "Por encima de todo encargo al gobierno y al pueblo a resistir sin misericordia al envenenador de todas las naciones, el judío internacional".
Así resumen Prager y Telushkin la judeofobia nazi: "Casi toda ideología y nacionalidad europea había estado saturada con odio contra el judío cuando los nazis consumaron la "solución final". En las décadas y siglos que la precedieron, elementos esenciales del pensar cristiano, socialista, nacionalista, iluminista y post-iluminista habían considerado intolerable la existencia de los judíos. En un análisis final, todos se habrían opuesto a lo que Hitler hizo pero, sin ellos, Hitler no podría haberlo hecho".
En cuanto al rol específico de la Iglesia, fue objeto este mes de un simposio vaticano bajo el título de "Raíces de antijudaísmo en círculos cristianos". Allí tanto el teologo Georges Cottier como la autoridad vaticana, el padre Remi Hoeckman, convocaron a un "histórico examen de conciencia por parte de los cristianos, a fin de que el fin del milenio coincida con el fin del antisemitismo, del desprecio que los cristianos han tenido por el judaísmo y los judíos".

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